Queridxs lectorxs:
El proyecto de la tienda en línea de El Entusiasmo surgió en las primeras charlas sobre la creación de la librería, hace ya más de cuatro años. De hecho, en un momento inclusive se barajó la opción de empezar sólo en un espacio digital, misma que afortunadamente fue desechada con rapidez. En esa etapa de planeación y lluvia de ideas la tienda en línea apareció y nunca se fue; el proyecto era muy atractivo y estaba sustentada, en nuestra mente, con la idea de: vamos a vender más.
Pasó un año desde la inauguración de la librería, julio 2022, hasta que llegó el anuncio de nuestra sucursal digital. Elegimos una plataforma famosa y armados con horas de excel y algunas fórmulas importamos la mayor parte de catálogo de forma veloz. Fue un poco repetitivo, eso sí, agregar las fotos de las portadas para cada libro. Quizá esa fue la primera vez que usamos el adjetivo artesanal para denominar nuestra gestión de la tienda.
La primera venta ocurrió dos semanas después del lanzamiento y fue hecha por la mamá de une de nosotres, un poco porque sí quería los libros y otro también porque era necesario probar si todo funcionaba de manera correcta.
La primera revelación de la tienda
Hay que decir que El Entusiasmo ya hacía ventas y envíos nacionales mucho antes de que la tienda en línea estuviera activa. El método Instagram (alguien pregunta por DM sobre un libro, ese alguien se entusiasma, transfiere y nosotres lo envíamos) es muy eficaz y aún hoy lo seguimos ocupando. Entonces, si ya ese proceso funcionaba, la pregunta era clara: ¿es necesaria la tienda en línea?
Lo primero que aprendimos fue que librería independiente se es siempre, no importa si es el mundo real o el mundo digital. Esto quiere decir que las personas, casi siempre, quieren conversar con nosotres, ya sea porque buscan una recomendación, tienen alguna duda o quieren ese último empujón para comprar el libro que tienen ya en la mano. La tienda en línea automatiza el proceso de compra y lo hace más sencillo (sólo hay que poner el número de tarjeta) pero elimina al intermediario (no es necesario hablar con alguien).
Muchos lectorxs de El Entusiasmo, sin embargo, han logrado lo mejor de los dos mundos: utilizan la tienda en línea como un mero escaparate, exploran el catálogo, conocen el precio y encuentran libros que no sabían que necesitaban. Pero al momento de hacer la compra se trasladan al confiable Instagram con el mensaje: Hola, quiero comprar un libro que vi en su página.
La tienda en línea es una manera mostrar todo lo que nos interesa. A traves de ella se han materializado muchas ventas, aunque la mayoría no han quedado registradas en la plataforma.
La confianza invisible
La tienda en línea cumplirá en los próximos meses tres años de vida. Durante este tiempo creo que no ha generado ninguna experiencia negativa para un clientx. El sistema de pago es seguro, los envíos se realizan al día siguiente y los libros llegan a destino con sorpresiva rapidez.
En estas últimas semanas las ventas han aumentado. Y buscando alguna explicación encuentro dos: 1) el catálogo ha crecido, cada vez hay más libros y Google (que aún es ciertamente relevante para algunas cuestiones) nos recompensa mostrándonos en los primeros resultados de búsqueda y 2) la ausencia de reseñas negativas ha generado una confianza a nuevos compradores que, aún sin conocernos, logran darse cuenta que la tienda funciona. No hay ningún comentario positivo sobre la tienda en línea pero la ausencia de quejas o reclamos es un motivador igual de poderoso.
Lo artesanal de lo digital
El Entusiasmo nunca ha usado ningún modelo de Inteligencia Artificial para automatizar el trabajo de la librería. El tono de la frase no debería leerse como de orgullo, es simplemente algo que no ha ocurrido porque, entre otros motivos, nos gusta mucho hacer las cosas y nos cuesta delegar. Tampoco se nos ocurre alguna tarea particular que la IA pudiera hacer (contestar correos, por supuesto, sería inconcebible).
La tienda funciona pero no es automática. Hay una persona, quien les escribe, que sube los nuevos libros cuando llegan, hace el cambio de precios cuando es solicitado y, cada lunes, elimina del stock los libros que se vendieron durante la semana pasada en la librería física. Son tareas fáciles y repetitivas, quizá ideales para un modelo de IA, pero generan un beneficio de gran valor: vuelvo a conocer el catálogo de la librería.
En lo artesanal, en el hacer las cosas uno mismo, está la posibilidad del error pero también la posibilidad de, sólo por mirar un dato, una celda, un título, arreglar algo que no se sabía desajustado. No han sido pocas veces que, en la revisión de la tienda, veo con existencias un libro que hace mucho tiempo no recuerdo en la librería o viceversa. El inventario de la tienda en línea muchas veces ha regresado a la vida libros que estaban condenados al ostracismo sólo por tener un stock equivocado.
A pesar de este artesanal sistema los errores de la tienda en línea se cuentan con los dedos de las manos. Y las experiencias positivas superan por amplio margen a las negativas.
Están invitades, como siempre, a visitar El Entusiasmo en Xalapa. Y si no están por acá, a recorrer el catálogo en El Entusiasmo Digital. Cada versión tiene sus particularidades pero ambas están hechas con mucho amor.
Un saludo desde una soleada Xalapa de febrero,
Samuel

